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Nuestras trufas

Conservación

 Una vez adquiridas las trufas frescas conviene lavarlas para eliminar de ellas la tierra pegada a la corteza, cómo ocurre con cualquier otro hongo.

 

Cómo limpiar la trufa

Para eliminar de la trufa cualquier resto de tierra, se lava la trufa bajo un chorro de agua fría, frotando su superficie con un cepillito de cerdas suaves, sirviendo tanto un cepillo dental, o uno de uñas. 

Una vez limpia, secar bien con papel de cocina. 
 

Modos de conservar la trufa

Si la trufa se va a consumir en unos días, pueden:
  • Guardarla en un recipiente hermético en la nevera (para que su aroma no se impregne en el resto de alimentos de la nevera).  Pueden aprovechar e incluir en el recipiente huevos, para al día siguiente disfrutar de unos huevos trufados). Esta trufa deberá consumirse en breve, dado que al no tener transpiración perecerá de forma más rápida.
  • O bien guardarla dentro de la nevera en un saquito de tela para que transpire, (nosotros le aconsejamos esta opción).  
 
Si su utilización no va a ser inmediata, envolver la trufa con film transparente y guardar en el congelador. 
Cuando se vaya a consumir, rallar la trufa “sin descongelar”, guardando de nuevo en el congelador la trufa restante, para próxima utilización.
 

Aceite trufado

Laminar la trufa fresca bien fina con un laminador y disponerla en un recipiente de cristal. Llenar a continuación el recipiente con aceite de oliva de acidez 0´4. Y salar al gusto. Para su consumo dejar reposar al menos un par de horas, para que tome aroma. 
El aceite trufado se debe conservar en nevera y ha de consumirse en un plazo de 15 días máximo.
Utilizar el aceite en pastas, ensaladas, arroces, salsas, huevos fritos…
 

Coñac Trufado

Introducir la trufa entera o en mitades en un tarrito de cristal hermético y llenar de brandy. (También puede utilizarse Jerez Seco, en vez de coñac).
Al cabo de un mes utilizar el coñac trufado en guisos, carnes, pescados, salteados de verduras…
Una vez adquiridas las trufas frescas conviene lavarlas para eliminar de ellas la tierra pegada a la corteza, cómo ocurre con cualquier otro hongo.